Tras los violentos episodios registrados en la noche del martes 15 de septiembre en calle Carranza, Ludmila Azcona rompió el silencio. Asegura que su familia sufre hostigamiento diario por parte de un vecino y denunció que atacaron su vivienda con sus hijos menores adentro.

​Luego de los disturbios ocurridos durante la noche del martes sobre calle Carranza, que requirieron el despliegue de un operativo policial y la llegada de personal médico, Noticias Brandsen dialogó de manera exclusiva con Ludmila Azcona, una de las vecinas involucradas y damnificadas por la situación.

​Frente a las versiones que circularon en las últimas horas, Azcona brindó su versión sobre los orígenes del conflicto, la agresión sufrida en su domicilio y las acciones judiciales que ya llevan adelante.

​»El problema empezó por intervenir en un hecho de violencia de género»

​Según el testimonio de Ludmila, la mala relación con los vecinos de la cuadra comenzó cuando sus hermanos intervinieron para defender a la mujer del domicilio contiguo durante un presunto episodio de violencia familiar.

«Un día su marido le estaba pegando, ella salió a pedir ayuda y mis hermanos la ayudaron. Tenemos las grabaciones de las cámaras. Tiempo después ella volvió con la pareja y a partir de ahí comenzaron los problemas con nosotros» explicó Azcona.

​A pesar de que la familia decidió colocar cerramientos, tapiados y lonas para evitar el contacto visual y cotidiano, la vecina afirma que las provocaciones e insultos son diarios hacia su hermano, quien se encuentra bajo tratamiento médico comprobable: «Incapaces de dejar el tema atrás, buscan provocar constantemente hasta sacarlo de sus casillas».

​Ataques, destrozos y niños atemorizados

​Respecto a lo sucedido durante la noche del martes, Ludmila aclaró que no hubo personas heridas por parte de su entorno, dado que permanecieron dentro de la vivienda resguardándose de la agresión externa.

«Habíamos terminado de comer y nos estábamos por ir a dormir cuando empezaron a cascotear la casa y el auto. Mis hijos de 2 y 6 años lloraban del miedo. Estuvieron hasta la madrugada en la calle haciendo fuego y amenazando con prendernos fuego la casa», relató entre la angustia y la impotencia.

​Incluso detalló que una abogada que intentó acercarse al lugar no pudo ingresar a la propiedad debido a que los agresores rodeaban la zona e intentaron dañar su vehículo, situación que quedó asentada en las denuncias correspondientes. Además, acusó directamente a un vecino de haber roto la camioneta de su madre, contando esta última con una medida perimetral vigente.

​»Trabajamos legalmente, pagamos impuestos y somos propietarios»

​Ante los señalamientos que pesan de forma pública sobre su apellido, la entrevistada fue contundente respecto a la actividad de su familia y los rumores que circulan:

«Dijeron muchas cosas falsas. Todos trabajamos. Mi papá trabajó 20 años en Sapucay y hoy tenemos un comercio de venta de electrodomésticos totalmente en regla, registrado en AFIP y pagando impuestos. Jamás tuvimos un allanamiento positivo porque no vendemos drogas ni usamos armas, como esta gente divulga».

​Asimismo, respecto a episodios pasados atribuidos a su familia en la localidad de Domselaar, aclaró que nada tuvieron que ver con conflictos vecinales ordinarios, sino con una causa penal por un hecho grave de instancia privada donde la Justicia terminó hallando culpable al responsable.

​La causa, en manos de la Justicia de La Plata

​Ludmila confirmó que toda la prueba en video recopilada por las cámaras de seguridad de su propiedad ya fue presentada a través de su representación legal ante la Justicia en La Plata.

«Nosotros somos propietarios y de nuestra casa no nos vamos a mover, es el hogar de mis hijos. Queremos vivir en paz y que esto se termine de una vez por todas, pero es imposible si del otro lado se buscan problemas todos los días para luego salir a escrachar», concluyó.

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