En las últimas horas, Franco Agustín realizó un posteo en sus redes sociales sobre una situación que viene atravesando desde los últimos meses del 2025. Un estafador logró engañarlo para apropiarse de su moto y tras decirle que «se cortó la cadena y la dejaba en un taller» el estafador logró vender el rodado. En Febrero de este año, la moto apareció con el comprador que desconocía la estafa y que contactó a Franco para hacer la transferencia.
Según el relato de la víctima, el estafador llegó a su familia haciéndose pasar por pareja de un familiar, al principio, colaboraba con gastos mínimos (combustible, gastos menores, etc). Pero en Noviembre, el sujeto se lleva la moto a La Plata y ahí comenzó lo peor: «se cortó la cadena» habría dicho el estafador para luego decir que la dejaba en un taller. La dirección de ese establecimiento nunca llegó, y puede que jamás haya existido.
La moto fue negociada el 4 de noviembre y entregada definitivamente el día 8 del mismo mes. La transacción se habría realizado en La Plata, donde el estafador vendió el rodado por un valor de $3.500.000.
La verdad salió a la luz meses después, el 23 de febrero, cuando la policía secuestró la moto en un control de tránsito debido a que el conductor (un joven de Berazategui que la utilizaba para trabajar en mensajería) no contaba con la cédula física ni el seguro correspondiente.
Buscando regularizar la situación, el comprador de buena fe —quien desconocía el origen ilícito del vehículo— contactó al dueño original para solicitarle la transferencia. Fue en ese momento cuando Franco Agustín le reveló la dura realidad: «¿Qué transferencia? Si la moto es mía y me la robaron».
Gracias a este contacto inesperado, el dueño original pudo recuperar su motovehiculo, aunque debió hacerse cargo de las infracciones generadas por terceros.
El caso ya se encuentra bajo investigación judicial. «La verdad siempre sale a la luz», sentenció el damnificado en su descargo público, donde también escrachó al presunto estafador.




