En la jornada del lunes 18 de agosto se vivió un momento de alivio en el Honorable Concejo Deliberante. Finalmente, se aprobó el «Proyecto Ciro», presentado por el Concejal Lucas Bronicardi en apoyo a la lucha de Sabrina René para que las mamás que estén de duelo tengan un espacio de contención en el Hospital Francisco Caram.
Noticias Brandsen habló con Sabrina René, madre de Ciro y dejó un extenso mensaje sobre su historia y reflexión:
«El protocolo Ciro parte de un dolor profundo e incomparable como es la perdida de mis dos hijos dentro de mi vientre , Dante a los tres meses de gestación y Ciro a las 36 semanas. A una semana de nacer, con Dante me pasó que fui al hospital local (Francisco Caram) y quien me asistió me dijo que era ginecóloga y que ella no sabía nada. Mi cuerpo despidió a mi hijo y me hicieron firmar un acta de compromiso para que mi familia me lleve a otro hospital porque ellos no estaban preparados . Me dieron una inyección para las pedidas y me tuve que ir . Ciro fue en la ciudad de La Plata lo cual es terrible, busque una clínica a la altura con profesionales especialistas en nutrición, diabetes, parteras , obstetras y me realice todos los controles semana a semana. Más de 35 ecografías.
Cuando le comenté al obstetra que Ciro no se movía como siempre me dijo que era normal. Cuatro días después Ciro estaba muerto. Nadie pidió un traslado desde donde me hicieron la ecografía, nos fuimos con mi marido a la clínica donde nos esperaba el obstetra. Con Ciro muerto me hicieron preguntas administrativas, el médico tardo bastante. Cuando entre a la sala las enfermeras me dejaron para que me prepare y se fueron quedando sola. Hasta que logró ingresar mi marido , cuando entre al quirófano no había nadie. Solo el camillero quien me dijo hacelo por vos, tenía ganas de irme con mi Ciro. Cuando estaban cociendo la cesaría mi esposo tenía a Ciro muerto en sus brazos y el obstetra dijo (mira como se le cae la garcita de la panza y todos rieron).
En esos dos días no me dejaron ver a Ciro, solo me dieron un papel con la huella de su pie.
El día del alta volví a Brandsen a las 10 de la mañana , Ciro a las tres y media de la tarde. Lo ví cuando nació y cuando lo enterré sin pensar que esas horas eran las últimas que podíamos estar juntos. Después hablan de leyes . Nadie ve el dolor y la incapacidad que queda un padre o una madre en esos momentos….
En medio del dolor comencé con esta propuesta de la sala de duelo, busque estudie y me informe, hasta que di con la ley nacional 23733. Pensé noches enteras, empecé a golpear puertas, hablé con las encargadas de salud mental, con la directora de salud, hablé con el Intendente quien se comprometió públicamente
Los primeros en ayudarme fueron de la Filial de Boca (Brandsen es de Boca), Marta Maruco y los chicos que estudian enfermería. Obviamente José el papá de Ciro y mi hija alma. Quien a los 39 días de enterrar a su hermano intento quitarse la vida con sus 15 años. El biológico le dijo que ella no podía faltar a la escuela. Que no podía hacer el duelo, que tenía que tener un título. Cómo siempre si era los más importante. Lo que me dio fuerza para hacer ver a ella, que el duelo es único, que si es acompañado es mejor, que debe vivirlo y atravesarlo como ella pueda, que las batallas no siempre se luchan de pie. Alma me dijo que yo era su mamá de amor, que ella y sus hermanos me eligieron porque les enseñé amar, a no ser egoísta y a ser resilientes en esta vida.
Está sala de contención no sabe de estadísticas o de traslados, tenemos que estar a la altura de cada familia. Hay una realidad en que los bebés también mueren, que merecen ser reparados, que la madre tiene el derecho a estar con él hasta último momento. Nunca pude cambiar a Ciro y no deseo lo que yo pase, por eso mi lucha de año y medio, que se haga lo que se debe hacer, pero no por qué la ley lo dice, simplemente porque la humanidad, la empatía el respeto no deben faltar ante una experiencia traumática y dolorosa.
Se dijo que esté proyecto no suma a ni restaba, que en Brandsen no pasa, que los juegos no son alarmantes . Nada absolutamente nada nos tiene que hacer pensar que debemos sacar el problema de encima, que debemos de estar un paso más adelante, que el dolor no se mide con número. Que siempre se puede ver al otro y desearle lo mejor. Esto es por la memoria de Ciro, de todos los bebes que nacen dormidos . De las familias que no pueden hablar y sobretodo del ejemplo de empoderamiento que le deseo a mi bella hija».








